
Cuando nos proponemos reducir costos, es importante notar que nos referimos a una reducción del costo medio por unidad de producción, y que para ello, sin alterar la calidad ni operación eficiente, se deberán eliminar desperdicios, despilfarros y pérdidas.
Para lograr los objetivos arriba mencionados, se debe trabajar de manera sistemática, entendiendo a fondo los procesos productivos y la estructura organizacional, la señoría adecuada, evitará distorsiones contables que pueden llevarnos a una mala toma de decisiones. Entre los errores u omisiones más frecuentes, encontramos:
- Un registro contable inadecuado de financiamientos
- Contabilizar reprocesos, donativos o destrucciones de producto que no cumple con la óptima calidad, como costo de producto terminado, alterando el valor de la cadena de suministro y dificultando el análisis por línea de producción o producto por conceptos inherentes a calidad y producción.
- Cargos sobre el costo de producto terminado de los paros técnicos de las máquinas que obedecen a mantenimiento, y sus consecuentes, cancelaciones de pedidos, descuentos por entrega a destiempo, entre otros. Estos gastos en realidad deben ser parte de las cuentas de mantenimiento, a fin de analizar a profundidad y con el nivel de segregación adecuado
Es importante mencionar, que el análisis de costos, siempre buscará un incremento de rentabilidad por unidad producida y no sólo abaratarla, de tal forma que sugerencias resultantes pueden ir en el sentido de incrementar algunos rubros en pro de aumentar las ganancias, pensemos en la adquisición de materias primas de mayor calidad, que beneficie a otros aspectos como reducción de inspecciones, reducción del tiempo de paro de las líneas y su consecuente mantenimiento o introducción a nuevos nichos de mercado.
Tampoco se pretende efectuar reducciones salariales, despidos, bajas de prestaciones o reducciones en programas de capacitación, ya que esto sólo incrementará la rotación de personal, logrando un efecto contrario al deseado.
También se pueden buscar reducciones en aspectos no operativos; sin embargo, siempre se deberá tener una visión sistemática y apoyarse en información extracontable y detallada para tomar decisiones tras evaluar todos los niveles de la organización que garanticen la eficacia de los planes de acción ejecutados.

